El pasado viernes, los niños y niñas que visitan la biblioteca se convirtieron en pequeños guardianes de la naturaleza. Guiados por Tío Boris, elaboraron insectarios utilizando ramitas, hojas y pétalos de colores.
Cada creación es un recordatorio de que la imaginación puede ser un vehículo para el cuidado del planeta. Proteger la Tierra no es solo una responsabilidad, sino un acto de amor y creatividad que comienza en nuestras manos.
Continuemos aprendiendo juntos que cada gesto cuenta, y que la biblioteca también es un espacio propicio para fomentar la conciencia y la esperanza.










